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Biografias :El Payasito Kincho

Isaí Mina, más conocido como Kincho, nació en San Pedro Sula, Honduras y en el año 1993 se trasladó junto a su padre y sus dos hermanos a los Estados Unidos. Llegaron a la Iglesia del Nazareno en Mundelein, Illinois, donde su padre Julio Mina era el co-pastor. “Empecé a ser ujier de la iglesia porque me gustaba darle la bienvenida a todos los hermanos”, relata Kincho. “Después empecé a trabajar con los jóvenes en dramas y pantomimas porque me gustaba hacer reír a la gente”.

En el año 1994 su pastor, Gerónimo Gutiérrez, decidió crear un equipo de evangelismo para salir a las calles a predicar la palabra de Dios. “Era algo muy interesante”, recuerda Kincho. “Había mucha necesidad en las personas y sed de la Palabra de Dios. Me gustó mucho salir y compartir la Palabra de Dios de esa forma”.

Al año siguiente el pastor vio la necesidad que había especialmente entre los niños y fue cuando llamó a Kincho para vestirlo de payasito por primera vez. “Al principio no me gustó mucho pero sabía que era una buena causa y acepté. Ese día lo recuerdo muy bien, 20 de junio de 1995; fue una experiencia no muy agradable”, comenta él. “Los niños me hicieron muchas travesuras y por último yo no sabia que el maquillaje que usaron fue con un marcador que me duró por tres días”.

A pesar que obtuvieron un buen resultado y 70 niños asistieron a la escuelita de vacaciones que empezaron ese año, Isaí decidió que nunca volvería a hacer de payaso. “De verdad todo fue un éxito, para la Gloria de Dios”, afirma él. “Los maestros de la escuela y mis pastores quedaron muy contentos. Aunque yo no tanto por la experiencia que había pasado, pero a la vez muy agradecido con Dios por haber trabajado para Su obra”.

En 1996 Isaí empezó a trabajar como maestro de escuela dominical y a cantar en el grupo de alabanza donde aprendió muchísimo. Trabajar con los niños era una gran ilusión para él; siempre los hacia reír en la escuela dominical y ansiaban la hora de entrar a la clase.

Al año siguiente los jóvenes de su iglesia decidieron hacer un campamento de jóvenes desde Chicago hasta Orlando Florida, que incluía un boleto para los Estudios Universales. “Siempre fue mi sueño ir a ese lugar, pero como era estudiante no trabajaba”, recuerda Kincho. “Tampoco tenía los recursos para ir y el precio del campamento era de $220 dólares”.

También en 1997 el pastor de la iglesia de Kincho decidió nuevamente hacer la escuela de vacaciones para los niños y volvió a formar otro equipo para ir a evangelizar, esta vez con los jóvenes de la iglesia, y fue cuando lo llamó a él personalmente y le pidió que se pintara de payaso.

Inmediatamente Kincho reaccionó y le dijo: “Pastor, a mi me gusta evangelizar, pero no de payaso por la primera experiencia que he pasado”. Entonces el pastor le dio la gran noticia: “Isaí, la directiva de la iglesia y yo hemos decidido pagar todos tus gastos para tu viaje al campamento de jóvenes por todo tu trabajo y empeño con los niños de la escuela dominical”.

“De verdad me sorprendió -- recuerda Kincho -- y fue cuando le dije: ‘Pastor, ¿¡cuándo empezamos a evangelizar!?” Ese año Kincho descubrió que había algo especial en él; un llamado para los niños. Y todo el trabajo fue un éxito, con 90 niños en la escuela de vacaciones.

“Doy la gloria a Dios por ese año donde me llamó para trabajar más por los niños”, dice Kincho recordando sus comienzos. “Había mucha necesidad de amor en ellos y de cariño. Lo podía ver cuando les daba un abrazo pintado de payasito. Ellos querían mucho al payaso y eso me hizo decidir el buscar un nombre para el personaje. En mi familia me llamaban Kincho de cariño, porque mi segundo nombre es Kidsain y por eso decidí ponerle al payasito Kincho, que es muy original”.

En el año 2000 Kincho escribió la canción titulada “Somos los Niños de Dios” que guardaría para cuando Dios le diera el privilegio de grabar su primer CD. Esa sería una de las canciones incluidas en su material discográfico ahora conocido como Sangre de Campeón.

Cantando en el grupo de alabanza y siendo maestro de la escuela dominical, Dios lo llamó a salir de la iglesia para poder ir a ministrar a otras congregaciones como Kincho. Es así como participó en muchos eventos como festivales, campañas, aniversarios, y campamentos de niños. “Dios me llamó al ministerio de canto como solista con la experiencia que obtuve en el grupo de alabanza”, recuerda él. “La gente me apoyó muchísimo y uno de mis sueños como cantante era tener mi propia producción discográfica, que no es fácil de obtener”.

A finales de 2007 Kincho conoció en su iglesia, Fe Es La Victoria en Chicago, al evangelista, salmista y profeta Eduardo Cordero desde la cuidad de Guatemala. “Dios me dio la palabra por medio de él, que en el año 2008 terminaría mi larga espera”, dice Kincho. “Eduardo me dijo: ‘Dios me dio esta palabra para ti; vas a grabar tu primer CD y yo te voy ayudar. Vas a viajar a Guatemala y yo voy a poner mis manos por ese material como que fuera mío’. Eduardo, con la experiencia de cantar por muchísimos años con su familia en Guatemala con los Hermanos Cordero, sabía cómo llevar a cabo ese sueño ahora hecho realidad”.

A finales de mayo de 2008 Kincho viajó a Guatemala para concretar la grabación de su disco Sangre de Campeón en D'Piano Producciones, donde trabajó con el productor Douglas Flores Lossi, quien también fue el escritor de las canciones “Sangre de Campeón”, “Un Encuentro con Dios” y “Un Paso al Frente”.

Además de grabar el tema “Caso de la Vida Real” escrito por César Garza, director/productor de Alas de Águila, Kincho incluyó su canción “Somos los Niños de Dios” en el álbum Sangre de Campeón, su esperado debut discográfico que lo ha dado a conocer internacionalmente.
Visita su sitio oficial : http://www.myspace.com/Kincho77

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